Por: Juan Gonzalo Echeverry

No he podido alejarme de mi oscuridad,

caigo, una y otra vez,

en el pecado eterno.

Me siento culpable por ser yo,

por esta existencia vana,

por el vacío insoluble de mi vida.

La felicidad me huye con miedo,

mis pensamientos se hunden en lodo.

La lluvia fría no me limpia:

me invita a no vivir,

a no respirar,

a dejarme llevar por el agua

y que mi cuerpo flote

en el fondo del mar.

No soy lo que debería ser.

Estoy roto

en las esquirlas de un aire negro.

El camino,

la única salida,

es la solución suicida:

esa luz oscura que ilumina.

Ellium.

Fri.

Tomen mi poco espíritu.

Llévenlo lejos.

Déjenlo dormir.

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